El 28 de septiembre de 1966, 18 jóvenes militantes secuestraron el vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas sobre Puerto Deseado. Esta acción, conocida como la “Operación Cóndor”, buscaba reivindicar la soberanía argentina en las Islas Malvinas y estuvo marcada por un minucioso trabajo de inteligencia realizado en Santa Cruz.

El contexto político de la época era tenso, con el derrocamiento del presidente Arturo Illia por parte del general Juan Carlos Onganía. En este marco, Dardo Cabo, un joven dirigente peronista, ideó un plan para plantar la bandera argentina en el territorio usurpado.

La operación implicó desafíos logísticos significativos, ya que no existían mapas accesibles de Puerto Stanley. María Cristina Verrier, periodista e hija de un juez de la Corte Suprema, fue clave en la recolección de información sobre vuelos y rutas. Con el financiamiento de un empresario, el grupo abordó el vuelo en Buenos Aires y, tras un secuestro exitoso, logró aterrizar en Malvinas.

El avión, un Douglas DC-4, aterrizó en una improvisada pista de carreras, donde los militantes izaron banderas argentinas y tomaron rehenes. Luego de 36 horas de tensión y negociaciones, el grupo depuso su actitud y fue devuelto al continente, donde enfrentó un juicio por su acción.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Más Prensa.