Aragón, en España, aprobó la instalación de un centro de datos perteneciente a Blackstone luego de realizar una evaluación ambiental simplificada. Esta decisión se enmarca en la creciente competencia por atraer infraestructuras tecnológicas, similar a la concentración de centros de datos que presenta Virginia en Estados Unidos.

La comunidad autónoma busca posicionarse como un polo estratégico para la industria digital, aprovechando su ubicación y condiciones para el desarrollo de estas instalaciones.