Ariana Grande no pudo contener las lágrimas en su último concierto en Londres, donde se despidió temporalmente de los escenarios. La artista de 33 años cerró su gira Eternal Sunshine en el O2 Arena, ante 20.000 fanáticos que la vitoreaban.
Sentada en una banqueta, Grande agradeció a sus seguidores por haberle brindado "una de las experiencias más bonitas de mi vida". A pesar de su delgadez, no mostró señales de fragilidad durante el show, aunque su voz se quebró en momentos emotivos.
El representante de la cantante comunicó que ella decidió alejarse de la atención pública debido al constante escrutinio. Además, anunció que abandonará el proyecto del musical Sunday in the Park with George, programado para 2027.