Australia ha implementado medidas para proteger sus cables submarinos luego de que dos de ellos presentaran fallas casi al mismo tiempo, coincidiendo con la presencia de un barco en la zona afectada.

Estos cables son fundamentales para la conectividad global, permitiendo servicios cotidianos como el envío de mensajes y pedidos por internet. La interrupción de estos enlaces genera preocupación sobre la infraestructura crítica que sostiene las comunicaciones internacionales.