En la madrugada del martes, los hinchas de Vasco da Gama desataron una intensa lluvia de fuegos artificiales en las afueras del Hotel Windsor, donde se encontraba el plantel de Boca Juniors, en Río de Janeiro. Este episodio se produjo horas antes de la semifinal de la Copa Sudamericana.
Los estruendos y el caos generados por la pirotecnia afectaron el descanso del equipo xeneize, que se prepara para enfrentar a su rival en un partido decisivo del torneo.