El inicio de la zafra de esquila post-parto ha generado alertas sanitarias en los establecimientos rurales de Santa Cruz. En un esfuerzo por proteger la producción lanera y cárnica, el Consejo Agrario Provincial (CAP) ha establecido un protocolo de bioseguridad para prevenir el reingreso de la sarna ovina, una enfermedad parasitaria que pone en riesgo el estatus epidemiológico de la provincia.
Santa Cruz es actualmente reconocida como zona libre de sarna ovina, según la Resolución 1142/2023 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Sin embargo, la movilidad de trabajadores y equipos durante esta época del año representa un riesgo que requiere vigilancia constante.
La sarna ovina, causada por el ácaro Psoroptes ovis, es altamente contagiosa y puede provocar graves pérdidas económicas. La transmisión puede ocurrir no solo por contacto directo entre animales, sino también a través de indumentaria y herramientas contaminadas.
Para mitigar estos riesgos, el CAP ha reafirmado la Resolución 301/CAP/2026, que impone obligaciones a las empresas de esquila, como la presentación de la nómina del personal, la hoja de ruta de los recorridos y una declaración jurada de cumplimiento de normas sanitarias. También se exige la desinfección de herramientas y maquinaria con productos autorizados.
Además, se mantiene un control riguroso sobre la hacienda proveniente del norte. Según la Resolución 040/CAP/2026, los ovinos que crucen el límite interprovincial deben someterse a dos baños de inmersión con antisárnicos certificados y cumplir con una cuarentena de 24 días antes de unirse al resto de la majada.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Más Prensa.