La violencia intrafamiliar durante la niñez puede dejar consecuencias que perduran en la vida adulta. Así lo advirtió Noelia López, psicóloga especialista en infancias y adolescencias, quien destacó que estas situaciones no solo incluyen agresiones físicas, sino también violencia verbal, emocional y simbólica.

En diálogo con Radio LU12 AM680 Río Gallegos, López llamó a prestar atención a los cambios de conducta en los niños y a actuar ante cualquier sospecha. El testimonio de Valentín, nieto de Gustavo Yankelevich, quien relató episodios de violencia tras la muerte de su madre, pone de relieve una realidad que muchas veces permanece en silencio.

López enfatizó que las experiencias de violencia pueden darse en cualquier entorno social y que sus consecuencias no siempre son visibles de inmediato. “La violencia no solo tiene que ver con lo físico, sino también con lo verbal y emocional, que a menudo son más difíciles de atravesar”, explicó.

La especialista advirtió que cada niño procesa las situaciones de violencia de manera diferente y que, en algunos casos, estas agresiones se naturalizan. “Hay infancias que consideran habitual la violencia en su entorno”, señaló. Las secuelas pueden manifestarse en la niñez o aparecer años después, afectando la salud emocional del adulto.

Además, López destacó que los niños pueden ser víctimas directas de violencia o testigos de agresiones entre adultos, lo que también impacta en su desarrollo. “Siempre van a necesitar de otro adulto que los cuide”, remarcó.

Reconocer las señales de violencia es fundamental. López recomendó estar atentos a cambios bruscos en el comportamiento de los niños, así como a síntomas físicos y modificaciones en las rutinas diarias. “No todo niño va a decir lo que le sucede, por lo que es importante observar y escuchar”, advirtió.

La psicóloga también subrayó que los niños no son responsables de la violencia que sufren. Algunos pueden llegar a justificar las agresiones, creyendo que su comportamiento las provoca. “Es fundamental que entiendan que la responsabilidad recae en el adulto que ejerce la violencia”, afirmó.

Ante sospechas de violencia, López aconsejó a los adultos intervenir y recurrir a instituciones correspondientes, como escuelas o centros de salud, que cuentan con protocolos de actuación. “Estamos en la obligación de denunciar estas situaciones”, concluyó.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de La Opinión Austral.