La presencia de flamencos en Río Gallegos y otras localidades de Santa Cruz fue el tema central de una nueva entrega de “La Caja de Victoria”, que repasó las particularidades, costumbres y curiosidades de estas aves migratorias.
En Argentina existen tres especies de flamencos: el flamenco austral, el flamenco andino o parina grande, y la parina chica. El flamenco austral, también conocido como flamenco chileno, es el que llega hasta Santa Cruz.
Estas aves miden entre 70 centímetros y un metro, y se destacan por su plumaje rosado. Los ejemplares jóvenes muestran un color más grisáceo o blanquecino, que va tornándose rosado a medida que se alimentan. Su dieta incluye la Artemia salina, un pequeño crustáceo que contiene betacaroteno, responsable del color.
Los flamencos se alimentan removiendo el sedimento del fondo para suspender en el agua microalgas, crustáceos y larvas, que luego filtran con estructuras especiales en su pico.
Son aves migratorias y gregarias, por lo que se desplazan en grandes bandadas. Su ritual de cortejo es característico: realizan movimientos coordinados, mueven el cuello y se desplazan juntos. Este período comienza en septiembre y la reproducción se extiende durante el verano.
Las colonias anidan en playas de barro poco accesibles, donde ponen uno o dos huevos que incuban por aproximadamente 30 días. Los pichones son alimentados con una sustancia llamada “leche de buche”.
Una de las posturas más llamativas de estas aves es permanecer paradas sobre una sola pata. Se cree que esta posición les ayuda a conservar energía y reducir la pérdida de calor en aguas frías.
Además, en el cierre de esta edición se incluyó el cuento “Las medias de los flamencos”, de Horacio Quiroga, que aporta otra mirada sobre este comportamiento.
La invitación es a disfrutar y observar la presencia de estos flamencos durante los últimos días de su paso por Río Gallegos y otras localidades de Santa Cruz.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de La Opinión Austral.