David Robinson, exlíder del equipo de Sistemas de Seguridad de OpenAI, afirmó que la compañía mantenía advertencias públicas sobre los riesgos de sus modelos mientras continuaba entrenándolos y desplegándolos al mismo ritmo. Estas declaraciones fueron realizadas en su primera entrevista tras renunciar a la empresa.
En julio, cientos de empleados de OpenAI firmaron una carta abierta pidiendo al gobierno regulaciones que frenaran el desarrollo de la inteligencia artificial. Sin embargo, Robinson describió un ambiente interno de trabajo “frenético”, donde el personal operaba “con las reservas al límite”.
Investigadores de OpenAI han señalado los peligros de permitir que la inteligencia artificial se mejore a sí misma. Un vocero de la compañía había afirmado que trabajan para reforzar la seguridad de sus modelos, asegurando que no se vuelvan más capaces de lo que pueden manejar de forma segura.
La salida de Robinson se suma a una ola de renuncias en la industria, donde OpenAI perdió al menos 14 altos cargos en 2026, reflejando tensiones sobre la velocidad del avance tecnológico y la gestión de riesgos.