Los satélites geoestacionarios, diseñados originalmente con una fecha de caducidad determinada, están comenzando a recibir mantenimiento en órbita para extender su vida útil. Un caso reciente es el de un satélite lanzado en 2009 que, en lugar de ser retirado y enviado a un 'cementerio' espacial, fue reparado por un vehículo especializado que actuó como un mecánico en el espacio.

Este procedimiento representa un avance significativo en la gestión y sostenibilidad de los satélites, permitiendo optimizar recursos y reducir la cantidad de desechos espaciales. La capacidad de mantenimiento en órbita podría transformar la forma en que se manejan los satélites geoestacionarios, prolongando su operatividad más allá de lo previsto inicialmente.