La elección de un horno ha evolucionado en los últimos años, ya que los hornos eléctricos han ganado popularidad y variedad. Hoy en día, existen modelos portátiles, empotrables y cocinas que combinan hornallas a gas con horno eléctrico.

Un horno a gas genera calor a través de la combustión en un quemador inferior, lo que produce una circulación natural del aire caliente. En cambio, el horno eléctrico utiliza resistencias y, en algunos casos, ventiladores para una distribución más uniforme del calor.

En cuanto al consumo energético, un horno eléctrico de 25 a 30 litros consume alrededor de 750 Wh por hora, mientras que uno empotrable de 73 litros puede llegar a 1.225 Wh. Para el gas, se estima que un horno típico utiliza aproximadamente 0,16 m³ diarios en un hogar promedio.

La instalación de un horno eléctrico es más sencilla, ya que solo requiere una conexión eléctrica adecuada. Por su parte, un horno a gas necesita una instalación compatible con el suministro de gas y medidas de seguridad específicas.

En términos de limpieza, los hornos eléctricos son más fáciles de mantener, ya que no generan combustión en su interior, mientras que los hornos a gas requieren atención a los quemadores y inyectores.

La elección entre un horno eléctrico y uno a gas dependerá de las necesidades de cada hogar, la frecuencia de uso y el tipo de energía disponible. La información sobre el consumo energético será cada vez más relevante para tomar una decisión informada.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de La Opinión Austral.