La reciente mortandad de ballenas en el Golfo Nuevo, Chubut, ha encendido las alarmas entre científicos y comunidades costeras de la Patagonia. Según el químico Iván Vega Rueda, la crisis ambiental es resultado de la acumulación de efluentes urbanos y la pesca de descarte, convirtiendo el golfo en un "caldo de cultivo" para bacterias letales.
El especialista explicó que las cuencas semicerradas, como el Golfo Nuevo, son altamente vulnerables a la actividad humana debido a la falta de circulación hacia el mar abierto. Esto provoca una acumulación de contaminantes que sobrepasa la capacidad natural de depuración.
Se ha identificado que la bacteria del género Streptococcus presente en las ballenas no es autóctona del océano, sino que proviene del volcado de efluentes cloacales y residuos industriales. Las gaviotas, al alimentarse de basura, transmiten estos microorganismos a los cetáceos.
La situación se complica por la temperatura del agua, que oscila entre los 12 y 13 grados, favoreciendo la permanencia de contaminantes. Los expertos advierten que la degradación ambiental podría extenderse a otras áreas de la Patagonia, afectando la biodiversidad.
Para mitigar esta crisis, se requiere la interrupción inmediata del volcado de desechos al mar y la implementación de estudios sobre la capacidad de carga de las bahías patagónicas. El monitoreo de los vertidos es crucial para proteger el hábitat marino y la sustentabilidad ambiental de la región.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Más Prensa.