La inteligencia artificial (IA) está adquiriendo un rol cada vez más importante en las decisiones de compra de los consumidores. Esta tecnología permite identificar necesidades, establecer presupuestos y recibir recomendaciones sobre productos, funcionando como un intermediario entre las marcas y los compradores.

A nivel global, investigaciones indican un creciente uso de la IA para investigar productos, analizar reseñas y buscar ofertas. En América Latina, un estudio revela que 6 de cada 10 consumidores han utilizado IA en alguna etapa del proceso de compra. En Argentina, el 65% la emplea para investigar opciones y comparar precios, mientras que el 35% la utiliza para solicitar recomendaciones.

A pesar de su utilidad, la IA no reemplaza la experiencia humana en la toma de decisiones. Un 62% de los consumidores verifica las recomendaciones por otras vías y un 55% expresa desconfianza sobre posibles influencias comerciales en las sugerencias de la IA. La confianza se construye a partir de la experiencia y la verificación de la información proporcionada.

Las marcas deben adaptarse a este nuevo escenario, donde la reputación se convierte en un activo esencial para las recomendaciones algorítmicas. Además, deben considerar las condiciones locales, ya que un producto bien evaluado internacionalmente puede no ser conveniente si su precio es elevado en el mercado local.

Así, aunque la IA promete facilitar el proceso de compra, el desafío para las marcas será ser relevantes tanto para la tecnología como para los consumidores, manteniendo la confianza y la transparencia en sus interacciones.