Mariana Lezcano y su familia residen en el barrio Salud de Los Antiguos desde hace seis años. Originarios de Formosa, se adaptaron al frío patagónico y durante años se calefaccionaron con leña, garrafas y equipos eléctricos. La reciente llegada del gas ha transformado su vida cotidiana.

El barrio Salud ha sido uno de los beneficiados con el servicio de gas, alcanzando a numerosas familias. Mariana vive allí con su pareja, su hija y una sobrina. Aunque extrañan su tierra natal, afirman que no cambiarían Los Antiguos por nada, especialmente ahora que cuentan con gas.

Antes de la llegada del gas, la familia utilizaba leña en la planta superior de su hogar y equipos eléctricos en la parte inferior. La búsqueda de leña era una tarea ardua, que implicaba salir a buscarla, cortarla y trasladarla. Además, debían estar atentos al suministro de garrafas, lo que a menudo les dejaba sin gas mientras cocinaban.

Con la llegada del gas, la rutina familiar ha cambiado drásticamente. Encender una hornalla se ha vuelto una acción sencilla que representa un cambio profundo en su vida. Mariana destaca que el calor que proporciona el gas es muy diferente y más envolvente.

La familia también ha notado el impacto positivo en los más pequeños, quienes ahora se sienten más cómodos. La llegada del gas no solo ha mejorado la calefacción, sino que ha reducido el esfuerzo diario que implicaba conseguir leña y depender de garrafas.

Mariana expresa su satisfacción por el servicio y espera que se extienda a más vecinos, ya que es una necesidad importante. Su historia es parte de la serie “Historias que dan calor”, de Distrigas S.A., que recorre Santa Cruz para conocer las experiencias de familias que, tras años de espera, han podido acceder al gas.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Más Prensa.