Más de la mitad de los estudiantes de la Universidad de Magallanes (Umag) financia sus estudios superiores mediante el sistema de gratuidad, alcanzando un 54,6% de la matrícula. Además, un porcentaje significativo depende de fondos solidarios del Estado y de la propia institución.

Esta situación ha sido uno de los principales motivos de la movilización que mantiene paralizadas las actividades universitarias esta semana. Ian Aguila, presidente de la Feum, advirtió que la dependencia de estos beneficios deja a muchos estudiantes vulnerables ante posibles cambios en las políticas públicas.

“Son muy pocas las personas que pagan su arancel mes a mes. Cualquier recorte o modificación del gobierno en educación superior nos afectará directamente”, señaló Aguila.

La movilización fue ratificada mediante una votación y se extenderá durante toda la semana. En la primera jornada, la falta de estudiantes en el recinto universitario fue evidente.

Otro tema de preocupación es la Beca Magallanes, considerada el único mecanismo de compensación territorial para quienes deben trasladarse a Punta Arenas. El aumento en los requisitos de esta beca podría impactar significativamente a los estudiantes que dependen de ella.

Aguila indicó que cualquier modificación en los requisitos afectaría a los nuevos ingresantes, mientras que quienes ya poseen la beca mantendrían sus condiciones actuales. Sin embargo, cualquier cambio deberá ser aprobado en el Congreso.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de La Prensa Austral.