Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) presentaron HECIA, una plataforma interactiva que vincula el diseño arquitectónico de hábitats espaciales con el bienestar emocional y social de sus tripulantes. Este desarrollo cobra relevancia ante las futuras misiones de larga duración a la Luna y Marte, donde no solo se busca garantizar la supervivencia, sino también mantener la salud mental y la convivencia.
La herramienta identifica 14 emociones y experiencias afectadas por la arquitectura en entornos extremos, incluyendo ansiedad, autonomía, nostalgia, curiosidad, fatiga y sentido de pertenencia. Además, integra estudios sobre variables concretas como la iluminación y su influencia en el sueño, o la circulación interna y su relación con la privacidad y el desempeño colectivo.
El equipo del MIT basó su investigación en una amplia revisión bibliográfica y entrevistas con especialistas, publicando sus resultados en la revista científica npj Microgravity. Según explican, es la primera vez que se reúne esta información en un sistema visual que permite anticipar el impacto conductual de decisiones de diseño antes de construir.
Prevención del estrés en hábitats extremos
Mich Lin, doctoranda y autora principal, señaló que el desafío de vivir en el espacio es conocido, pero que las prioridades cambian para misiones de larga duración, donde asegurar que la tripulación esté segura, sana y productiva es fundamental. El diseño físico no solo organiza funciones técnicas, sino que puede mitigar o agravar el estrés, el aislamiento y otros estados emocionales.
Además, esta lógica puede aplicarse a otros entornos de alta presión como submarinos, plataformas petroleras, expediciones polares o campos de refugiados.
Metodología y funcionamiento de HECIA
La plataforma se basa en un modelo de mapeo de riesgos utilizado por la NASA, que representa amenazas mediante diagramas que muestran relaciones de causa y efecto. HECIA traslada este modelo a aspectos menos tangibles como el bienestar mental y social.
Los diseñadores pueden usar la herramienta desde dos perspectivas: partiendo de una decisión de diseño para evaluar sus riesgos y efectos, o desde un problema emocional a minimizar para identificar las decisiones que pueden mitigarlo.
Por ejemplo, para reducir la nostalgia, HECIA sugiere fomentar el apego al lugar mediante elementos como la privacidad y la reconfigurabilidad del espacio.
Base científica y colaboraciones
Cada término de la plataforma incluye síntesis basadas en evidencia empírica y ejemplos de intervenciones. Por ejemplo, se destaca que la configuración de caminos, escaleras y entradas puede favorecer la formación de vínculos sociales dentro del hábitat.
El desarrollo contó con aportes de expertos de la academia, la industria y la NASA, y entre sus coautores se encuentran Lu Chen, Katya Arquilla, Lauren Blackwell Landon, Jeffrey Montes y Kara Chou.
Los investigadores aclaran que HECIA no ofrece una fórmula única para diseñar hábitats, sino que facilita visibilizar conexiones relevantes en etapas tempranas del proyecto, contribuyendo a mejorar el bienestar conductual en entornos extremos.