En diciembre de 2015, Moria Casán fue detenida en Paraguay acusada del robo de unas joyas que habían desaparecido tres años antes durante un evento en Luque. La vedette argentina enfrentó la situación con fortaleza y logró transformar esa experiencia en una anécdota inolvidable.
La causa se originó tras el Moria Fashion Show en 2012, cuando la diva lució joyas prestadas por un joyero paraguayo. Al finalizar el evento, las piezas desaparecieron y se inició una denuncia que derivó en la detención de Moria en 2015, cuando viajó voluntariamente a Asunción para aclarar su situación.
Tras su arresto, fue alojada en el penal del Buen Pastor, donde, a pesar de las condiciones precarias y la dureza del lugar, logró integrarse y generar vínculos con otras internas. Recibió cuidados estéticos de sus compañeras, participó en charlas y sesiones de terapia grupal, y se convirtió en un referente emocional dentro del penal.
Lejos de victimizarse, Moria mantuvo una actitud positiva y resiliente, incluso cuando se viralizó una foto suya sin maquillaje ni peluca. Sus compañeras defendieron su imagen y ella misma bromeó con la situación, mostrando una vez más su capacidad para sobrellevar la adversidad.
Mientras tanto, sus abogados trabajaron para lograr su liberación, que finalmente se concretó antes de las fiestas. La experiencia quedó registrada en la serie Moria de Netflix, que revive este capítulo poco conocido de la vida de la icónica figura argentina.