La inminente reapertura de la ruta marítima comercial entre Punta Arenas, Chile, y las Islas Malvinas ha generado tensiones en el ámbito diplomático del Atlántico Sur. El gobernador de Magallanes y de la Antártica Chilena, Mauricio Flies, manifestó su preocupación por las declaraciones provenientes de Argentina y confirmó que mantiene conversaciones con la Cancillería chilena.
Flies afirmó: “Mantenemos conversaciones con Cancillería ya que nos preocupan las declaraciones argentinas”. La conexión será operada por el buque Danstar, de bandera chilena, y se espera que comience a funcionar durante la primera semana de diciembre de 2026.
Las inquietudes argentinas están relacionadas con el uso de esta ruta para abastecer el proyecto de extracción petrolera offshore Sea Lion, que cuenta con inversiones británicas e israelíes. Argentina reclama la soberanía sobre el archipiélago, actualmente bajo administración británica.
El gobernador también advirtió sobre la posibilidad de incidentes durante la navegación y enfatizó la necesidad de que ambos gobiernos actúen de manera preventiva para evitar escaladas. “Esperamos que las cancillerías chilena y trasandina actúen preventivamente”, remarcó.
A pesar de las diferencias, Flies destacó el potencial económico de recuperar la conexión marítima con las Malvinas, recordando los lazos históricos entre ambos territorios. La ruta podría beneficiar a las pequeñas y medianas empresas de la región mediante el transporte de provisiones y materiales.
Además, el gobernador mencionó que ya existen vínculos comerciales entre empresarios de Punta Arenas y las islas. “Contar con un buque que mensualmente haga ese tránsito también posibilita la evaluación de mejorar la conectividad”, agregó.
Flies también se refirió a las inversiones en los puertos de Punta Arenas, que buscan mejorar la competitividad portuaria de la región ante el aumento del tránsito marítimo por el estrecho de Magallanes, especialmente en el contexto de dificultades operativas en el canal de Panamá.