En 2018, dos investigadores implementaron una técnica poco convencional para restaurar un páramo degradado en el sur de Costa Rica. Cubrieron el terreno con aproximadamente 30 camiones cargados con pulpa de café, un residuo orgánico que actúa como fertilizante natural.

Tras dos años, el paisaje original, antes dominado por pastizales ganaderos, se transformó en un bosque vibrante y lleno de vida, demostrando la efectividad de este método para la recuperación ambiental en zonas afectadas.