Tesla informó que está en condiciones de fabricar cientos de robots humanoides Optimus por semana, lo que representa un aumento significativo respecto al segundo trimestre de 2026. Si se mantiene este ritmo, la compañía espera alcanzar mil unidades semanales para fin de año.
No obstante, la empresa reconoce que sus robots aún no pueden ejecutar tareas generales con la autonomía necesaria para un entorno industrial real. El principal desafío radica en el desarrollo de su inteligencia artificial, que debe permitirles adaptarse a situaciones nuevas sin requerir un entrenamiento extenso.
Para que Optimus sea útil en un contexto productivo, debe ser capaz de realizar tareas simples, como trasladar cajas, sin necesidad de un entrenamiento prolongado. Sin embargo, actualmente, el robot solo puede completar tareas específicas para las que fue entrenado, y su comportamiento se vuelve impredecible ante situaciones desconocidas.
Tesla está trabajando en una biblioteca de comportamientos fundamentales que permitiría a la inteligencia artificial combinar acciones y adaptarse a nuevas tareas. Hasta ahora, ha acumulado más de 500.000 horas de datos de entrenamiento.
Además, la compañía enfrenta problemas mecánicos relacionados con las manos del robot, que requieren más de 100 componentes y son propensas a fallas. Tesla evalúa la posibilidad de incorporar un “guante” con sensores reemplazables para mejorar la durabilidad.
A pesar de los avances en la producción, Tesla debe superar varios obstáculos para que los robots sean realmente útiles en un entorno laboral cotidiano.