Doug y Kristine Tompkins, al adquirir una gran explotación ganadera en la Patagonia chilena, decidieron expulsar a las 25.000 ovejas que allí se criaban. Este acto, que podría parecer un negocio arriesgado, ha llevado a la transformación de la región en un área de conservación que destaca por su biodiversidad.
La pareja ha dedicado 14 años a revertir los daños causados por la ganadería intensiva, convirtiendo el paisaje en un espacio natural que atrae tanto a turistas como a investigadores interesados en la ecología de la Patagonia.