En Richmond, Texas, un dron del servicio Prime Air de Amazon protagonizó una entrega fallida al dejar caer un paquete directamente en la pileta de una vivienda, en lugar de depositarlo en la entrada o el jardín. El video del incidente se viralizó rápidamente y no es un caso aislado.

En julio de 2025, un cliente en Avondale, Arizona, también vio cómo su pedido terminaba flotando en el agua de su piscina. Ambos casos involucran al dron MK-30, diseñado por Amazon para sus entregas aéreas, que ya ha tenido otros accidentes reportados.

Amazon explica que su tecnología de mapeo busca identificar zonas seguras y libres de obstáculos para la entrega, reconociendo a las piletas como áreas no aptas. Sin embargo, las imágenes satelitales y la física pueden jugar en contra: el agua puede ser interpretada como una superficie plana adecuada para la entrega.

En el caso de Avondale, el dron descendió correctamente sobre una zona seca y soltó el paquete, pero el viento generado por las hélices empujó la caja hasta la pileta.

El modelo anterior, MK-27, aterrizaba completamente y contaba con sensores físicos que confirmaban el contacto con el suelo antes de apagar los motores. El MK-30 eliminó este sistema para simplificar el diseño y reducir costos, confiando casi exclusivamente en sensores ópticos y de altitud, que no son infalibles.

Incidentes anteriores incluyen choques en Oregon causados por fallos en sensores lidar durante lluvia, y problemas en Phoenix por interferencia del polvo en el aire.

A pesar de estos inconvenientes, Amazon continúa expandiendo Prime Air y planea llevar el servicio a casi 500 ciudades en Estados Unidos para fin de año.