El Gobierno nacional registró un superávit de aproximadamente 3.000 millones de dólares en fondos fiduciarios que, en lugar de destinarse a obras de infraestructura, fueron utilizados para financiar la deuda del Tesoro.
Esta decisión de ajuste en los fideicomisos implicó una desaceleración en la ejecución de proyectos de infraestructura, afectando el desarrollo de obras públicas previstas.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de OPI Santa Cruz.