Esta semana comienza en un tribunal federal de Oakland, California, un juicio clave contra Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, que podría tener consecuencias financieras y operativas significativas para la compañía.
La demanda, iniciada en 2023 y presentada por cuatro estados —California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey—, acusa a Meta de diseñar deliberadamente funciones que enganchan a menores y adolescentes, contribuyendo a una crisis de salud mental juvenil. Además, se le imputa la recopilación rutinaria de datos de menores de 13 años sin consentimiento parental, violando leyes federales.
Los estados reclaman indemnizaciones que, en teoría, podrían alcanzar hasta 1,4 billones de dólares, una cifra cercana al valor total de mercado de Meta. De imponerse, esta multa llevaría a la empresa a la bancarrota y podría incluso derivar en una intervención estatal, aunque expertos legales consideran poco probable una sanción de tal magnitud.
Meta rechaza las acusaciones y asegura que las pruebas demostrarán su compromiso con la protección de los jóvenes. La compañía ha implementado en los últimos años medidas como cuentas privadas por defecto para adolescentes en Instagram, controles parentales y el uso de inteligencia artificial para detectar usuarios menores de edad.
Este juicio federal es más complejo que casos anteriores, ya que abarca múltiples leyes estatales y federales relacionadas con privacidad infantil, publicidad engañosa y competencia desleal. Además, se espera que otros 25 estados presenten demandas similares en el futuro.
El resultado podría implicar no solo sanciones económicas sino también cambios estructurales en el funcionamiento de las plataformas de Meta para mejorar la seguridad de los menores.