Bill Gates, fundador de Microsoft, expresó en 1995 una reflexión que sigue vigente: el éxito puede ser un mal maestro. Según Gates, los triunfos pueden seducir a las personas inteligentes, llevándolas a pensar que son invencibles y que no pueden fracasar.
Esta idea, plasmada en uno de sus libros más conocidos, invita a considerar cómo el éxito puede modificar la forma en que una persona enfrenta los desafíos y toma decisiones, generando una falsa sensación de seguridad que puede ser perjudicial a largo plazo.