Los primeros resultados de los peritajes realizados en el lugar del descarrilamiento de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) han confirmado la hipótesis de un sabotaje. Especialistas de la Policía Federal, junto con la Fiscalía y la Gendarmería Nacional, recolectaron evidencia que desmiente la teoría de una falla mecánica y refuerza la línea de investigación sobre un atentado planificado.

La causa penal, radicada en el Juzgado Federal de Río Gallegos, busca identificar a los autores materiales e intelectuales del ataque que afecta gravemente la producción de la cuenca carbonífera santacruceña. Las condiciones climáticas y el estado de la infraestructura eran óptimos al momento del incidente, lo que sugiere que fue una acción deliberada.

Un hallazgo clave fue una pieza metálica oxidada, que no pertenece a la formación siniestrada, identificada como un anclaje de válvula de locomotoras a vapor en desuso. Este objeto fue colocado intencionalmente en la vía, causando el descarrilamiento de la locomotora y los vagones cargados de carbón.

La ministra de Gobierno de Santa Cruz, Belén Elmiger, se presentó en el lugar para coordinar las acciones de las fuerzas de seguridad y los peritos judiciales. Desde el Gobierno provincial, se destacó la gravedad del atentado y la necesidad de una rápida acción judicial.

El impacto de este sabotaje no solo afecta a los bienes del Estado, sino que también repercute en la economía local, ya que la formación transportaba seiscientas toneladas de carbón y era crucial para un contrato de exportación. La reparación de los daños podría llevar entre tres y cuatro meses, lo que representa pérdidas significativas y pone en riesgo la continuidad del desarrollo productivo en la región.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Más Prensa.