Si revisás la parte trasera de un ordenador de escritorio, es probable que veas un puerto redondo y morado: el conector PS/2. Este puerto, que debutó en 1987 con la línea Personal System/2 de IBM, fue durante años el estándar para conectar teclados y ratones a la placa base.
Aunque el USB ha desplazado a esta tecnología por su mayor velocidad y versatilidad, el PS/2 sigue presente en algunas placas modernas. Su conector mini-DIN de 6 pines es más compacto que el estándar DIN previo y se distingue por tener dos puertos diferenciados por color: verde para ratón y morado para teclado.
¿Por qué sigue usándose el PS/2?
La clave está en la forma en que se comunican con el ordenador. Mientras que el USB funciona mediante sondeo, consultando periódicamente a los dispositivos, el PS/2 permite que el periférico notifique al procesador inmediatamente al detectar una acción. Esto reduce la latencia, algo valorado especialmente por jugadores profesionales.
Además, el PS/2 soporta el n-key rollover, que permite registrar múltiples teclas simultáneamente sin perder pulsaciones, una ventaja para mecanógrafos y jugadores de estrategia en tiempo real.
Otra utilidad práctica es que, en situaciones donde el USB no es reconocido, como configuraciones de BIOS o problemas con puertos USB, el PS/2 puede ser la única opción para conectar un teclado.
Sin embargo, tiene una desventaja: no admite hot swap. Es decir, si desconectás el teclado mientras la PC está encendida, no podrás reconectarlo sin reiniciar el equipo.
En definitiva, aunque es una tecnología de hace más de 40 años, el puerto PS/2 continúa siendo útil para ciertos usuarios que valoran su rapidez y confiabilidad.