Investigadores del Instituto Oceanográfico Harbor Branch de la Universidad Atlántica de Florida realizaron un estudio que identificó cómo los delfines oceánicos utilizan diferentes sonidos para distintas actividades en el mar frente a la costa atlántica de Florida. El trabajo, publicado en la revista PeerJ, analizó la actividad acústica de estos cetáceos durante dos meses mediante un planeador autónomo equipado con grabadoras submarinas.
El equipo registró casi 62 horas de sonidos divididos en casi 15 mil archivos, detectando la presencia de delfines en más del 11% de las grabaciones. Se diferenciaron dos tipos principales de señales: los silbidos, asociados a la comunicación social, y los clics de ecolocalización, vinculados a la búsqueda de presas y navegación.
Los silbidos se concentraron principalmente en zonas costeras y se relacionaron con variables ambientales como temperatura del agua, presión sonora y concentración de clorofila-a. En cambio, la ecolocalización estuvo más ligada a la profundidad, salinidad y la presencia de peces que también emiten sonidos, lo que sugiere que los delfines podrían aprovechar las señales acústicas de sus presas para localizar áreas de alimentación.
El estudio reveló que las áreas con mayor actividad de silbidos y ecolocalización no coinciden, indicando que los delfines emplean diferentes espacios marinos según su comportamiento social o alimenticio. Esta información es valiosa para la gestión ambiental, ya que permite identificar zonas clave para la conservación de estas especies.
Además, se advirtió que el ruido generado por el tráfico marítimo en algunas de estas áreas podría interferir con las señales acústicas de los delfines, afectando su comunicación y dificultando el monitoreo científico. También se observaron variaciones estacionales en la actividad acústica, posiblemente vinculadas a movimientos migratorios de distintas poblaciones.
Los autores reconocen limitaciones en el monitoreo acústico, como la imposibilidad de identificar especies específicas solo por el sonido y la necesidad de ampliar las campañas para obtener mapas más detallados. Sin embargo, el estudio aporta una visión precisa sobre el uso del sonido en la vida marina y la interacción entre depredadores y presas en el océano.