Existe una presión social que asocia la duración de una primera cita con el nivel de interés o conexión entre las personas. Sin embargo, expertos en vínculos y estudios científicos indican que la clave no está en cuánto tiempo dure el encuentro, sino en lo que sucede durante ese tiempo.
El psicólogo clínico Eli Kraiem señala que 90 minutos es un tiempo adecuado para mantener la atención y energía emocional necesarias para evaluar si vale la pena un segundo encuentro. Para la terapeuta Melissa Paul, en ese lapso ya se puede tener una idea clara sobre cómo se siente uno con la otra persona, evitando citas demasiado largas que podrían generar una falsa sensación de cercanía.
Desde la psicología del comportamiento, Wendy L. Patrick sostiene que las primeras impresiones se forman rápidamente y que extender la cita más allá de una o dos horas puede diluir el interés inicial.
Calidad sobre cantidad
Uno de los riesgos de prolongar demasiado una primera cita es confundir una charla fluida con verdadera compatibilidad. La conversación puede ser amena por entusiasmo o novedad, pero eso no garantiza que el vínculo funcione en otros contextos.
Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences analizó más de 6.600 primeras citas y concluyó que las impresiones tempranas de compatibilidad son el mejor predictor del interés romántico posterior, más que la duración del encuentro.
Otra investigación de la Universidad de Georgia indicó que la atracción depende más de la calidad de la interacción que del entorno o el tiempo que dure la cita.
Además, un estudio en Scientific Reports relacionó la atracción con la sincronía bioconductual, es decir, la coordinación inconsciente de respuestas fisiológicas y movimientos, que suele manifestarse en forma temprana.
Finalmente, investigaciones en Personality and Social Psychology Bulletin sugieren que la precisión para interpretar cómo nos percibe la otra persona es más determinante para generar interés que simplemente proyectar una buena imagen.
En resumen, la evidencia apunta a que una primera cita ideal dura alrededor de 90 minutos y que lo fundamental es la calidad de la conexión y la capacidad de leer correctamente a la otra persona.