Los rebeldes hutíes atacaron este jueves con dos drones la refinería de Aramco ubicada en Jizán, al suroeste de Arabia Saudita. Se trata de la segunda ofensiva contra esta instalación en menos de una semana.
Según una fuente militar citada por la agencia yemení Saba, controlada por los hutíes, el ataque fue preciso y respondió a lo que describieron como una violación del espacio aéreo y la soberanía yemení por parte de Arabia Saudita. Además, advirtieron que continuarán respondiendo a cualquier agresión.
La refinería de Jizán tiene una capacidad de procesamiento de aproximadamente 400.000 barriles diarios de crudo. El ataque anterior, ocurrido el domingo pasado, provocó un incendio que fue controlado sin víctimas, según informó el Ministerio de Energía saudí.
Esta escalada se inscribe en el contexto de la guerra civil en Yemen, que comenzó en 2014 con la toma de Saná por parte de los hutíes y se agravó en 2015 con la intervención de una coalición liderada por Arabia Saudita en apoyo del gobierno reconocido internacionalmente.
Una tregua negociada por la ONU en abril de 2022 redujo la violencia, pero no logró un acuerdo político definitivo. En las últimas semanas, la situación se ha deteriorado tras el bloqueo naval impuesto por los hutíes en el mar Rojo el 20 de julio, en represalia por lo que denuncian como un asedio saudí a sus territorios.
Desde entonces, los hutíes han lanzado ataques con misiles y drones contra buques mercantes y han intensificado ofensivas terrestres en varias regiones, mientras Arabia Saudita respondió con bombardeos y anunció la creación de una fuerza naval multinacional para proteger el tráfico marítimo en el estrecho de Bab el-Mandeb.
La escalada coincide con el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, principal apoyo de los hutíes, lo que aumenta el riesgo de una guerra regional más amplia.
El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, advirtió sobre el peligro de una reanudación del conflicto a gran escala y llamó a las partes a actuar con moderación y retomar las negociaciones bajo la mediación de Naciones Unidas.
El nuevo ataque a la refinería de Jizán confirma que ni el pacto de defensa entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán ni las advertencias internacionales han logrado frenar la presión de los hutíes sobre las infraestructuras petroleras saudíes.
Con el bloqueo naval vigente y sin señales de una tregua, la situación en Yemen sigue siendo crítica y la comunidad internacional enfrenta el desafío de evitar que el conflicto escale nuevamente.