En 1999 comenzó la historia que dio origen a El hijo de la novia. Juan José Campanella recuerda aquella noche en la que, tras cenar con su padre, surgió la idea que inspiraría el guion junto a Fernando Castets, tras un año y medio de trabajo y 27 versiones.

El director destaca la importancia de la colaboración con Ricardo Darín, con quien había trabajado en El mismo amor, la misma lluvia, y el apoyo fundamental de amigos y productores como Jorge Estrada Mora, Adrián Suar y Guillermo Francella para llevar adelante el proyecto.

El elenco, con Norma Aleandro y Héctor Alterio, fue clave para el éxito de la película. Campanella recuerda la dificultad de interpretar a un personaje con Alzheimer y cómo la experiencia con su madre ayudó a Norma a encontrar el tono adecuado.

El rodaje fue fluido y emotivo, con momentos que quedaron grabados, como la escena en la que Héctor Alterio recita un monólogo que conmovió a todo el equipo. Campanella también destaca la naturalidad y sensibilidad de Ricardo Darín en las escenas más intensas.

A pesar de las críticas iniciales que consideraban la película deprimente, el filme logró reconocimiento internacional y una nominación al Oscar, algo que nadie esperaba en sus comienzos. Hoy, a 25 años de su estreno, El hijo de la novia sigue siendo un referente del cine argentino.