En 1845, Karl Marx, entonces un joven de 27 años exiliado en Bruselas, anotó once reflexiones que luego se conocerían como las Tesis sobre Feuerbach. La última de ellas, que afirma que "los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversos modos; de lo que se trata es de transformarlo", desafió la filosofía de su época y sentó las bases del pensamiento marxista.

Este texto, publicado póstumamente en 1888 por Friedrich Engels, se convirtió en un documento fundamental para la modernidad y el desarrollo del materialismo histórico. Marx criticaba a los jóvenes hegelianos, que se limitaban a analizar ideas sin intervenir en la realidad social, y planteaba la necesidad de que la teoría se traduzca en praxis, es decir, en acción consciente para cambiar las condiciones materiales.

En el contexto de la Europa de 1840, dominada por debates filosóficos sobre idealismo y materialismo mecánico, Marx propuso superar estas divisiones y enfocarse en la transformación concreta de la sociedad. Su obra buscaba ofrecer herramientas para que los trabajadores y sectores populares comprendieran y enfrentaran las estructuras de poder capitalistas.

La influencia de estas tesis atraviesa obras como el Manifiesto Comunista y El Capital, donde Marx analiza la explotación, la alienación y las crisis económicas con el objetivo de promover un cambio social profundo.

Marx nació en 1818 en Tréveris, Alemania, y tras estudiar derecho y filosofía, se vinculó con los jóvenes hegelianos. Su vida estuvo marcada por el exilio y la precariedad económica, especialmente durante su estadía en Londres, donde desarrolló gran parte de su obra. Falleció en 1883 y fue enterrado en el cementerio de Highgate, dejando un legado que transformó la política, la economía y la cultura de los siglos XIX y XX.