Los productores de cerezas de Los Antiguos, en Santa Cruz, están por concretar un hito histórico: exportarán más de 600 toneladas de fruta bajo la denominación de origen (DO) "Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia", convirtiéndose en la primera fruta argentina en hacerlo con este sello.
Este reconocimiento oficial, otorgado el año pasado por la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía, es el resultado de años de trabajo conjunto entre la Cooperativa El Oasis, la firma Río Alara y la Asociación Civil Consejo de la Denominación de Origen Cereza del Valle de Los Antiguos – Patagonia.
Con financiamiento gestionado a través del Ministerio de la Producción de Santa Cruz y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), se desarrolló un manual de gestión que establece cómo manejar la fruta desde la cosecha hasta la comercialización para garantizar la trazabilidad y evitar mezclas con cerezas que no cumplen con los parámetros de la DO.
Además, se incorporaron equipos de alta tecnología que miden objetivamente parámetros como firmeza, color y calibre, asegurando la calidad premium del producto. Las cajas que se exporten llevarán un sello, código QR, código de barras y etiquetas numeradas para mantener un estricto control.
El mercado que más valora esta denominación es España, donde se probará la primera exportación con DO, junto con envíos a Medio Oriente. Aunque Estados Unidos también recibe cerezas de Los Antiguos, allí la denominación de origen no tiene el mismo peso.
Para que una cereza pueda llevar la DO, el productor debe asociarse a la entidad que regula el sello y cumplir con parámetros estrictos de dulzura, firmeza, color y acidez. La característica distintiva de esta cereza es su sabor crocante y dulce, que la diferencia de otras variedades nacionales.
El desarrollo de la denominación involucró a diez familias productoras, dos plantas de empaque, técnicos de distintas entidades, el INTA, el Ministerio de la Producción de Santa Cruz y el Consejo Agrario Provincial. Se realizaron capacitaciones y pruebas piloto para asegurar la calidad y trazabilidad desde la chacra hasta la exportación.
La historia de esta producción está marcada por la erupción del volcán Hudson en 1991, que devastó la región. A pesar de ello, el clima frío, los suelos arenosos y la abundancia de agua permitieron que el valle al pie del Lago Buenos Aires se convirtiera en un microclima ideal para la cereza tardía, que florece en octubre y se cosecha en enero.
Hoy, más de tres décadas después, Los Antiguos no solo exporta fruta fina con denominación de origen, sino que también impulsa el turismo rural y se consolida como un referente en la Patagonia.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Winfo.