La Corte de Constitucionalidad de Guatemala dictaminó mantener abierto el vertedero de AMSA en el municipio de Amatitlán, a pesar de que estaba previsto su cierre definitivo para el 31 de agosto de 2026. Este sitio, ubicado a unos 45 minutos de la capital, recibe residuos sólidos de 34 municipios de Guatemala, Escuintla y Sololá, y se ha convertido en un foco de contaminación ambiental debido a que superó su capacidad hace más de una década.

El cierre había sido anunciado por las autoridades ambientales, pero tras la presentación de un amparo por parte de los alcaldes de Villa Nueva, Amatitlán y San Miguel Petapa, la Corte resolvió por unanimidad que el vertedero debe continuar operando mientras se resuelve el proceso judicial. Actualmente, el lugar recibe entre 300 y 400 camiones diarios, con más de 2.200 toneladas de basura.

La resolución ordena a las autoridades, incluido el presidente Bernardo Arévalo y el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, abstenerse de cerrar el vertedero hasta que haya una sentencia definitiva. Además, exige que se garantice el manejo adecuado de los residuos en condiciones sanitarias y ambientales.

También se exhorta a las municipalidades que utilizan el vertedero a coordinar políticas y planes para la recolección, tratamiento y disposición final de los residuos, incluyendo la búsqueda de espacios propios para la disposición de basura, en línea con el artículo 68 del Código Municipal que establece esta responsabilidad para las comunas.

La directora de AMSA, Enma Díaz, informó que la presión sobre el vertedero aumentó significativamente en los últimos años, pasando de 180 a 400 camiones diarios desde 2024. Además, se identificaron cerca de 170 basureros ilegales en la cuenca del lago de Amatitlán.

Antes del fallo, el Ministerio de Ambiente evaluaba estudios técnicos para decidir sobre una posible prórroga del cierre, contemplando un proceso gradual que podría extenderse varios meses o un año, debido a la complejidad del cierre que incluye el control de lixiviados, gases y la recuperación ambiental del área.

AMSA opera con un presupuesto aproximado de 4 millones de quetzales, aunque estima que necesitaría unos 15 millones para un funcionamiento adecuado. Mientras no haya una sentencia definitiva, el vertedero continuará recibiendo residuos en el kilómetro 22 de la ruta hacia Amatitlán.