La historia institucional de Santa Cruz ha marcado un camino hacia la transparencia que, con el tiempo, se ha ido diluyendo. La rendición de cuentas no es solo una obligación de los funcionarios, sino una responsabilidad hacia la comunidad que administra recursos públicos.
Desde la formación del primer Consejo Municipal de Río Gallegos en 1912, se publicaban periódicamente los estados contables. Un balance de 1914 muestra cómo se recaudaban y gastaban los fondos municipales. En ese entonces, el municipio registraba ingresos por conceptos como la inscripción de vendedores ambulantes y gastos en obras públicas y servicios médicos.
Más de un siglo después, la situación ha cambiado. Hoy, muchos municipios carecen de Boletines Oficiales y el acceso a información sobre gastos y contrataciones puede ser complicado. A pesar de que existen leyes que garantizan el derecho a la información pública, muchas veces es necesario recurrir a pedidos formales o incluso a la vía judicial para obtener datos que deberían ser accesibles.
El contraste es evidente: mientras que en 1914 las cuentas se publicaban mensualmente, en la actualidad, con la tecnología disponible, aún hay administraciones que dificultan el acceso a la información sobre el uso de los recursos públicos.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Winfo.