Carolina Espinoza, empresaria costarricense de 52 años, enfrentaba desde hace más de cinco años un cáncer colorrectal con metástasis hepática que resistía tratamientos convencionales como cirugías, quimioterapia e inmunoterapia. Ante la falta de opciones, un equipo médico en Florida le propuso un trasplante de hígado con donante vivo.

El 2 de marzo de 2026, su hijo Santiago, de 26 años, se sometió a la cirugía en el Cleveland Clinic Weston Hospital, donde le donó parte de su hígado. La operación fue exitosa para ambos y marcó un antes y un después en la salud de Carolina.

Evaluación y donación familiar

Tras ofrecerse voluntariamente tanto Santiago como su hermana Sofía, de 31 años, se realizaron evaluaciones médicas y psicosociales que determinaron que Santiago era el donante más apto. El proceso incluyó análisis de sangre, estudios anatómicos del hígado y un riguroso acompañamiento emocional para asegurar una decisión consciente y voluntaria.

Recuperación y esperanza

La recuperación de Carolina fue compleja debido a los tratamientos previos, pero sin complicaciones mayores. Santiago también evolucionó favorablemente. Carolina expresó su gratitud y optimismo, destacando que la cirugía le brindó una nueva oportunidad de vida que parecía imposible meses atrás.

El director del programa de trasplante hepático con donante vivo del centro, Antonio Pinna, destacó que esta modalidad acorta los tiempos de espera y puede salvar vidas, alentando a pacientes en lista de espera a mantener la esperanza y considerar esta opción.