Este 6 de septiembre se cumplen 11 años de la desaparición y el crimen de Marcela Chocobar, un caso que marcó a Río Gallegos y se convirtió en un hito para la Justicia de Santa Cruz. Marcela tenía 26 años cuando fue vista por última vez tras salir del local nocturno Russia y abordar un Renault 9 rojo.
La búsqueda de su familia se extendió durante años. Días después de su desaparición, se encontró un cráneo en el barrio San Benito, que fue identificado mediante ADN como perteneciente a Marcela, aunque el resto de su cuerpo nunca fue hallado.
La investigación y el juicio revelaron que Marcela fue asesinada en ese fin de semana de septiembre de 2015. En 2019, Oscar Biott fue condenado a prisión perpetua por homicidio calificado por odio a la identidad de género, mientras que Ángel Azzolini recibió inicialmente seis años por encubrimiento agravado.
En julio de 2022, el Tribunal Superior de Justicia de Santa Cruz confirmó la prisión perpetua para Biott y elevó la condena de Azzolini a 15 años, considerándolo partícipe secundario del homicidio. Este fallo fue considerado histórico, ya que marcó el primer caso con sentencia firme en Santa Cruz por un crimen de odio a la identidad de género.
A pesar de las condenas, la familia de Marcela continúa su búsqueda de respuestas. Un tercer perfil genético hallado durante la investigación, que no ha sido identificado, sigue siendo un punto pendiente. En 2022, Gabriela Chocobar volvió a solicitar que se investigue esta evidencia, además de la búsqueda de los restos de su hermana.
El caso de Marcela Chocobar, que expone las dificultades que enfrentó su familia desde el inicio de la desaparición hasta el juicio, sigue siendo un símbolo de la lucha contra la violencia de género en la región. A 11 años de su desaparición, su nombre permanece vinculado a la búsqueda de justicia y verdad.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de El Diario Nuevo Día.