En 1938, la construcción de una presa en Estados Unidos provocó la inundación y desaparición del pueblo de St. Thomas. Casi 90 años después, las sequías extremas han reducido los niveles de agua, permitiendo que las ruinas del antiguo poblado vuelvan a ser visibles.
Este fenómeno histórico refleja la paradoja de St. Thomas, un lugar que nació gracias al agua, fue condenado por ella y ahora resurge debido a su ausencia. La aparición del pueblo sumergido ofrece una oportunidad única para observar vestigios del pasado y reflexionar sobre el impacto ambiental de las obras hidráulicas y el cambio climático.