En un cambio histórico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Alemania ha aprobado una reforma que amplía considerablemente las capacidades de sus servicios de inteligencia. Esta medida autoriza la realización de operaciones cibernéticas ofensivas y acciones de sabotaje en el extranjero.

La decisión responde a la creciente amenaza de la guerra híbrida, especialmente vinculada a Rusia, y busca fortalecer la defensa y seguridad nacional frente a estos desafíos.