El monte Etna, ubicado en la isla italiana de Sicilia, se encuentra en una nueva fase eruptiva desde el 7 de agosto. La actividad volcánica incluye la expulsión constante de lava, cenizas y gases tóxicos.

Esta situación ha obligado a paralizar el aeropuerto de Catania durante varios días, generando cancelaciones y demoras en los vuelos. Además, el turismo en la región se ha visto afectado debido a las restricciones y la preocupación por la seguridad.