En Viedma, una niña creció bajo el cuidado de una familia solidaria, a la que consideró como propia, llamando "mamá" y "papá" a sus adoptantes. Sin embargo, su madre biológica reclamó su regreso, interrumpiendo esta convivencia.
Años más tarde, el destino los reunió en un balneario de Las Grutas, donde retomaron el vínculo que habían perdido. Este reencuentro derivó en un fallo excepcional de adopción plena por parte de la justicia de Río Negro.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de ADNSUR.