La petrolera estatal YPF se retiró de los yacimientos convencionales en Santa Cruz debido a la falta de rentabilidad, enfocándose en el desarrollo de Vaca Muerta. Su ausencia ha evidenciado la falta de control ambiental en la provincia.
El Gobierno de Santa Cruz ha iniciado una auditoría para evaluar el pasivo ambiental dejado por YPF tras 82 años de explotación. Esto involucra once concesiones y miles de pozos que deberán ser relevados y controlados. YPF deberá presentar un plan de remediación de cinco años para asumir los costos de saneamiento.
El ministro de Energía, Jaime Álvarez, criticó la falta de control en las gestiones anteriores y destacó que el actual Gobierno debe afrontar una deuda ambiental acumulada durante décadas. La magnitud del problema implica que la remediación no podrá ser inmediata.
La auditoría, realizada por profesionales de la Fundación Cricyt y auditada por la Facultad de Ingeniería de la UBA, incluye inspecciones y toma de muestras para verificar la situación real de cada área. YPF deberá concentrar en cinco años el proceso de remediación sobre un territorio con más de ocho décadas de actividad petrolera.
El Gobierno provincial no contratará consultoras privadas para las tareas de remediación, y se espera que las empresas que realicen los trabajos sean pymes y trabajadores locales. Esto busca generar empleo y movimiento económico en la región.
Mientras se determina el pasivo ambiental, Santa Cruz también busca reactivar la actividad hidrocarburífera con nuevas perforaciones y proyectos de recuperación. El ministro Álvarez confirmó que se realizarán varias perforaciones en el futuro cercano.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Winfo.