Chile, reconocido por su amplio desarrollo en energía solar gracias al desierto de Atacama, implementa una innovadora iniciativa para no desperdiciar ni una gota de su energía fotovoltaica. El país está conectando sus plantas solares a sistemas de almacenamiento con baterías, lo que permite conservar la energía generada y utilizarla cuando sea necesaria.

Esta estrategia busca mejorar la eficiencia energética y reducir la dependencia de fuentes no renovables, aprovechando al máximo la capacidad instalada en el desierto, una de las zonas con mayor radiación solar del mundo.