El caso de Abigail Tortello, una bebé de siete meses que murió el 26 de agosto de 2014, sigue siendo un tema de gran relevancia en la memoria de Santa Cruz. Abigail falleció tras cinco días de agonía en el Hospital Regional de Río Gallegos, donde ingresó con un grave traumatismo craneoencefálico. Inicialmente, su padre, Carlos Tortello, alegó que las lesiones eran producto de un accidente, pero los estudios médicos revelaron un cuadro de abuso sistemático.
La investigación mostró que Abigail presentaba fracturas de diversas antigüedades, lo que indicaba una historia de violencia previa. A pesar de que el Estado había intervenido en la familia y había medidas de protección en marcha, la bebé no pudo ser salvada.
El contexto familiar era complejo, con una relación marcada por celos y control coercitivo. La madre, Karla Orellano, no había denunciado formalmente la violencia que sufría, lo que generó un debate sobre la responsabilidad de las víctimas en situaciones de abuso. La defensa argumentó que Orellano estaba sometida a un entorno violento, lo que complicó aún más la situación.
El caso ha sido objeto de análisis en diversas instancias judiciales y continúa generando discusiones sobre la protección de los menores y la violencia de género.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de La Opinión Austral.