El Servicio Geológico de Estados Unidos reportó once terremotos de magnitud 7 o superior en lo que va del año 2026. Este dato pone en relieve la importancia de entender por qué ciertas construcciones se mantienen en pie mientras otras se derrumban durante estos eventos.
La resistencia de una edificación frente a un sismo depende de múltiples factores, entre ellos la calidad de los materiales utilizados, el diseño estructural y las normativas de construcción aplicadas. Edificios diseñados con técnicas antisísmicas y materiales adecuados tienen mayor probabilidad de soportar movimientos telúricos intensos.
Comprender estos aspectos es fundamental para mejorar la seguridad y reducir riesgos en zonas propensas a terremotos.