La película "La muerte de Robin Hood" presenta una versión muy distinta del clásico héroe medieval. Hugh Jackman encarna a un Robin Hood envejecido, marcado por sus remordimientos y acciones atroces, que vive exiliado en un paisaje frío y desolado.
Lejos del mito del arquero romántico que robaba a los ricos para dar a los pobres, este Robin es un forajido que lucha por sobrevivir y enfrentar las consecuencias de su pasado. La historia se inspira en una balada épica inglesa que cuestiona la leyenda tradicional.
Dirigida por Michael Sarnoski, la película es intensa y violenta, sin centrarse en historias de amor. Tras una brutal batalla junto al Pequeño Juan, interpretado por Bill Skarsgård, Robin termina en un priorato remoto donde la Hermana Brigid, encarnada por Jodie Comer, lo cuida mientras atiende a la hija de Pequeño Juan.
La trama recuerda a "Logan", otro filme protagonizado por Jackman, donde también interpreta a un antihéroe que protege a una niña. Sarnoski, reconocido por su estilo visceral, logra una atmósfera que refleja el declive moral del protagonista, apoyándose en cambios de encuadre que acompañan la narrativa.
El filme invita a reflexionar sobre la posibilidad de redención de un criminal legendario y presenta a Jackman en una actuación que capta la atención y genera intriga en cada escena.
"La muerte de Robin Hood" se proyecta en salas de Cinemark, Cinépolis y Showcase en Buenos Aires, Rosario y Córdoba.