La Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes manifestó su inquietud ante las modificaciones recientes en la legislación migratoria nacional, especialmente por el Decreto 366/2025, que según señalaron, genera incertidumbre en los procesos de regularización y cambios de categoría migratoria, lo que podría derivar en situaciones de vulnerabilidad para las personas migrantes.
Este pronunciamiento se dio a conocer tras el Encuentro Nacional de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes, realizado entre el 28 y 30 de mayo en Luján, con la participación de obispos, religiosos y agentes pastorales de distintas provincias. Bajo el lema “Era migrante y me recibieron” (Mt. 25,35), los asistentes compartieron experiencias y desafíos que enfrentan las comunidades migrantes en diversas regiones del país.
En el documento final, la Iglesia destacó el compromiso de quienes acompañan a migrantes y refugiados, inspirados en el Evangelio y en la defensa de la dignidad humana. También advirtieron que el contexto socioeconómico actual dificulta el acceso al empleo y a servicios de salud, afectando con mayor intensidad a las personas migrantes, que además deben enfrentar los obstáculos derivados de las nuevas normativas.
El Decreto 366/2025, impulsado por el gobierno nacional, traslada la facultad de otorgar la nacionalidad de jueces federales a la Dirección Nacional de Migraciones, exige que los dos años de residencia para la naturalización sean continuos, legales y sin salidas del país, y añade como requisito la realización de una "inversión relevante" en Argentina. Estas modificaciones fueron cuestionadas en un reciente fallo judicial.
La pastoral también expresó preocupación por el aumento de rechazos en los pasos fronterizos y por operativos de control migratorio que, a su juicio, responden más a estrategias políticas que a políticas públicas que garanticen derechos.
Otro tema abordado fue el desplazamiento de migrantes hacia zonas vinculadas a la explotación de hidrocarburos no convencionales y actividades portuarias, donde muchas familias llegan con expectativas de empleo pero enfrentan condiciones adversas y riesgos de abuso y explotación.
Ante esta situación, los participantes reafirmaron su compromiso de continuar con planes pastorales que promuevan la integración, la protección de la dignidad y la participación activa de las comunidades migrantes, reconociendo a los migrantes como personas que enriquecen la sociedad.
Finalmente, encomendaron su labor a la Virgen de Luján, pidiendo su intercesión para fortalecer el acompañamiento a migrantes e itinerantes en todo el país.
Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de Winfo.