En Puerto Limón, dentro de la comarca indígena de Madugandí, Panamá comenzó un plan piloto para distribuir e instalar emanadores espaciales que buscan prevenir la malaria. Estos dispositivos liberan partículas de forma controlada y prolongada para reducir la presencia del mosquito transmisor.

La malaria, también conocida como paludismo, es una enfermedad causada por parásitos del género Plasmodium y transmitida por mosquitos hembra del género Anopheles. Sus síntomas incluyen fiebre, vómitos y dolor de cabeza, manifestándose generalmente entre 10 y 15 días tras la picadura.

Los emanadores son inocuos, fáciles de instalar y pueden mantener su efecto entre seis meses y un año sin ocupar espacio significativo en las viviendas. Se colocan estratégicamente y permanecen durante el período establecido.

En la última semana epidemiológica, Panamá reportó 19 casos nuevos y actualizó 65 casos previos, acumulando 4.887 casos. La instalación de los emanadores comenzará el 31 de agosto, cubriendo aproximadamente a 700 habitantes de Puerto Limón. Este piloto permitirá evaluar la eficacia de esta herramienta para el control de la malaria a nivel nacional.

La iniciativa cuenta con el apoyo técnico de Clinton Health Access Initiative (CHAI) y busca complementar las acciones de control de vectores con estrategias adaptadas a comunidades de difícil acceso.

En 2025, Panamá registró un repunte en casos y muertes por malaria, algo que no ocurría desde 2017. En 2023 se notificaron 11.659 contagios y en 2024 la cifra ascendió a 15.109, con una mayor transmisión en zonas rurales y comarcas con limitada cobertura sanitaria.

La Organización Panamericana de la Salud señala que los parásitos Plasmodium vivax y P. falciparum son los más comunes, siendo este último el más peligroso si no se trata a tiempo. El tratamiento principal recomendado actualmente es una terapia combinada basada en Artemisinina, debido a la resistencia del parásito a la cloroquina.

Según la Organización Mundial de la Salud, casi la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer malaria, especialmente niños pequeños y mujeres embarazadas en zonas de alta transmisión.