Scarlett Rocha y Fabiana Justiniano formalizaron este mes el primer matrimonio civil entre personas del mismo sexo en Bolivia, tras casi cuatro años de una extensa batalla legal. El reconocimiento oficial de su unión representa un avance significativo en derechos civiles en el país.
La pareja, que reside en la región oriental de Santa Cruz, expresó su satisfacción por la obtención del certificado de matrimonio, que les brinda tranquilidad y la posibilidad de disfrutar plenamente de su vínculo.
Contexto regional
En América Latina, solo nueve países permiten el matrimonio igualitario, con Cuba y México como los últimos en legalizarlo en 2022. Argentina fue pionera en la región al aprobarlo en 2010. En Bolivia, la influencia de grupos religiosos conservadores ha dificultado la aprobación de estas uniones.
Una historia de lucha
Scarlett, con formación en neurociencias en Estados Unidos, y Fabiana, psicóloga graduada en Santa Cruz, enfrentaron desafíos personales y familiares para asumir públicamente su relación. Ambas provienen de entornos conservadores, lo que hizo más difícil su proceso de aceptación.
El 7 de agosto, la pareja contrajo matrimonio civil en Santa Cruz, desafiando la definición tradicional de matrimonio en la Constitución y el Código de Familia bolivianos, que lo establecen como la unión entre un hombre y una mujer.
Base legal y fallo constitucional
Para lograr el reconocimiento, apelaron a tratados internacionales de derechos humanos que tienen preferencia sobre la legislación nacional cuando ofrecen mayor protección. Su caso se basó en un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que garantiza igualdad jurídica para parejas del mismo sexo.
Tras múltiples recursos judiciales, el Tribunal Constitucional de Bolivia falló a favor de la pareja el 13 de marzo, habilitando legalmente su matrimonio.
Impacto y desafíos futuros
Este matrimonio abre un camino para que otras parejas del mismo sexo puedan acceder a la figura legal del matrimonio en Bolivia. Sin embargo, persisten desafíos en la implementación plena de derechos, como el registro de hijos y la seguridad social.
La noticia fue celebrada por la comunidad LGBTI boliviana, aunque sectores conservadores y algunas iglesias evangélicas cuestionaron la constitucionalidad del fallo.