Los recientes terremotos de gran magnitud en Colombia y Venezuela reavivaron el interés sobre la actividad tectónica en la región, aunque especialistas del INPRES y CONICET aclaran que estos eventos no incrementan directamente la sismicidad en Argentina.

El mapa oficial de peligrosidad sísmica del INPRES, que incluye datos desde 1471, indica que ninguna provincia argentina está exenta de riesgo, aunque la aceleración máxima esperada del suelo varía según la zona.

Distribución del riesgo en Argentina

  • Zona de máximo riesgo: Centro-Oeste y Cuyo, especialmente sur de San Juan y norte de Mendoza, con aceleraciones superiores a 0.35 g.
  • Zonas intermedias: NOA y Sierras Pampeanas, con sismicidad moderada a elevada en provincias como Salta, Jujuy y La Rioja.
  • Zonas de bajo riesgo: Litoral y Este, incluyendo Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes, con valores mínimos de peligrosidad.

Situación en la Patagonia y Santa Cruz

En la Patagonia, el riesgo sísmico se concentra en la franja cordillerana de Neuquén, Río Negro y Chubut, donde la subducción de la Placa de Nazca genera sismicidad moderada a baja.

En Santa Cruz, el mapa muestra dos realidades tectónicas:

  • Cordón Cordillerano (Oeste): Zonas cercanas a El Calafate, El Chaltén y Perito Moreno presentan riesgo medio a reducido debido a la proximidad con fallas andinas.
  • Meseta Central y Costa Atlántica (Este): Áreas como Río Gallegos, Puerto Deseado y Caleta Olivia tienen un riesgo muy bajo, asociado a la estabilidad de la plataforma continental.

Hacia el extremo austral, en Tierra del Fuego y Magallanes, la interacción con la Placa Scotia genera eventos sísmicos de magnitud considerable.

Prevención y monitoreo

El INPRES destaca que el 80% de los sismos ocurren a más de 100 km de profundidad, mientras que los superficiales, aunque menos frecuentes, causan mayores daños.

Dado que no es posible predecir con exactitud cuándo ni dónde ocurrirá un terremoto, la gestión del riesgo se basa en:

  • Actualización de códigos de construcción sismorresistente según la zona.
  • Monitoreo continuo mediante redes de sismógrafos nacionales.
  • Educación y planes de emergencia para la población.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de El Diario Nuevo Día.